La Laura y David eligieron el Castell de Caramany para celebrar un día que hablara de ellos, y enseguida el espacio se llenó de risas espontáneas, abrazos que lo dicen todo y esa complicidad tan suya. Entre muros cargados de historia vivieron una ceremonia especialmente emotiva oficiada por el tío de Laura.
Su manera de mirarse ya decía todo lo necesario. No necesitaban grandes discursos ni artificios; solo estar juntos, rodeados de las personas que quieren. Y nosotros, allí, para captar miradas sinceras, abrazos que pesan y esos pequeños detalles que a menudo pasan desapercibidos.